LA GACETA NEOYORQUINA

Caminando la ciudad

Odi Gonzales: “Vivo en Greenwich y sé del glamour y de los súbitos rituales de los new yorkers. Plasmar esa experiencia con mi dicción andina es mi batalla diaria”

Odi en Keiko

Odi Gonzales Jiménez platica en sueños con perros, juega con las ardillas del Washington Square Park, no sabemos si en español o quechua; seguro en los dos idiomas sin darse cuenta.

Nos cuenta el poeta cuzqueño esta anécdota a unos metros de su oficina y salones de la New York University en donde enseña quechua y literatura latinoamericana y andina, y participa en la organización, a lo largo del año, de múltiples eventos académicos y artísticos sobre la cultura andino/americana.

Es, además, investigador, traductor y uno de los grandes promotores de la cultura Quechua y peruana en los Estados Unidos y Latinoamérica. Inició sus estudios de doctorado en la Universidad de Maryland y los terminó en la Universidad de San Marcos. A lo largo de los últimos años en NYC muchas son las veces que lo he visto y escuchado en conferencias proponiendo nuevas  lecturas de autores como José María Arguedas, leyendo en quechua los poemas de Isaac Goldemberg o haciendo una crítica respetuosa y rigurosa, sin condescendencia ni paternalismo, de la traducción de El Quijote realizada por el maestro Demetrio Túpac Yupanqui.

caratulaElegia Cual Quijote de los Andes devenido en neoyorkino, arremetiendo contra rascacielos en vez de molinos de viento, su lucha por reivindicar una cultura despreciada en el propio Perú y olvidada por el resto del mundo, ha venido dando valiosos frutos a lo largo de los años. Su lucha es la de un profesor y escritor, pero también la de un promotor, a través de la formación de profesores, traductores e investigadores de varias disciplinas, que sumergen en el Runa Simi o lengua general de los Incas, en NYU y el Cuzco bajo su magisterio.

Como poeta ha publicado los poemarios: Juego de niños (1989), Valle sagrado (1993), Almas en pena (1998), Tunupa/El libro de las sirenas (2002), La escuela de Cusco (2005), Valle sagrado/Almas en pena (2da. Edición, 2008), Avenida sol/Greenwich village (2011), Birds on the kiswar tree (traducción al ingles de Lynn Levin del libro La escuela de Cusco, 2Leaf Press, New York 2014) Y en traducción e investigación: Taki parwa/22 poemas de Kilku Warak’a (2000), El condenado o alma en pena en la tradición oral andina (2001), Elegía Apu Inka Atawallpaman. Primer documento de la resistencia Inka (siglo XVI), 2014.Además, ha trabajado como traductor e investigador para Smithsonian National Museum, National Geographic Television y el National Foreign Language Center.

Las últimas veces que vi a Odi fue, primero, en un concierto en el Centro Rey Juan Carlos de NYU, antes y después de escuchar la hermosa y potente voz de Sylvia Falcón, cantando en quechua. Y por último, participando en la manifestación del 5 de abril contra el posible regreso de la mafia fujimontesinista al Perú. La poesía sirve para todo.

Odi Gonzales ofreció una entrevista a La Gaceta Neoyorquina:

Nacer y crecer en un ambiente bilingüe, bicultural, ser parte congénita de dos visiones del mundo, que a veces pueden ser complementarias –porque al final, humanos somos todos- pero también contradictorias y antagónicas, a otros escritores como José María Arguedas y otros escritores indigenistas los lleno de conflictos internos, emocionales y culturales, a veces hasta la muerte o la introspección. Pero no parece tu caso, parece que tú llevas tu bilingüismo y tu bi/culturalidad con mucha alegría, con mucha ligereza, aunque con igual compromiso porque has hecho numerosas publicaciones en quechua, español e inglés de tu propia obra pero también de otros autores al y desde el quechua. ¿Qué significa ser bilingüe, bicultural para ti? ¿Qué jala más, tu tierra, tu educación, tus raíces, el NYC cosmopolita en donde vives ahora?

Ser bilingüe quechua es como tener una oreja más. Como todo mestizo, soy individuo de dos mundos; arraigo en el confín de las márgenes, soy fronterizo y mi lengua materna es el tumulto aglutinante quechua/castellano. Como el Inka Garcilaso, Guamán Poma, como Arguedas o Gregorio Condori soy un ser fragmentado; mi lenguaje es de interferencias idiomáticas, de una enmarañada dicción con la que trato de configurar mis escritos. En  mi caso, la afición por la literatura no proviene del influjo de los libros sino de la tradición oral quechua que escuché de niño; aquellas historias de sirenas y condenados que atormentaron mi infancia. Para librarme de ellas urdí libros de poesía y dos tesis doctorales. Soy también un sujeto migrante que está siempre en tránsito, de paso. Desde que dejé mi terruño, a los 10 años, mi errancia no termina. Y New York es una estancia más en mi peregrinaje. Tarde o temprano partiré.

155507¿Por qué estudiar ingeniería? Conozco muchos autores que quisieron ser médicos primero antes de ser escritores, bueno, el más famoso de todos probablemente Tolstoi, pero ¡ingenieros! Al menos hispanoamericano ninguno. Aunque si muchos escritores de ciencia ficción. ¿Dudaste de la literatura en tu juventud? ¿Por qué no terminar el doctorado aquí en USA? Tengo entendido que lo terminaste luego en San Marcos…

La Ingeniería fue un designio paterno, una imposición que debí acatar por el bien de todos en mi familia. Después, cuando gané el Premio Nacional de Poesía “César Vallejo” transgredí las aspiraciones de mis padres y, entre otros, estudié Literatura. El doctorado en tradición oral quechua en una universidad norteamericana la abrí yo, pero cuando estaba en los últimos tramos de la tesis se acentuaron las discrepancias con mi asesora y, en esos apremios, desaprobé un examen de inglés que se me exigía en el momento cuando yo estaba totalmente inmerso en el quechua. Con mi pareja de entonces (arquitecta) habíamos diseñado ya una casita de barro en las colinas de Cajamarca (Perú), así que nos largamos y el doctorado pasó a mejor vida. La universidad de San Marcos, alma mater del Perú, su programa de Literatura siempre me quitó el sueño; el único vínculo que tenía hasta entonces era el premio de poesía que se me otorgó en 1992. Así que ingresé con regocijo al recinto que albergó a Vallejo, a Arguedas, a Porras, a Vargas Llosa, a Alfredo Torero. El día que defendí la tesis en San Marcos tenía siete tigres rugientes frente a mí; en Maryland había uno.

¿La academia es un buen lugar para los escritores? Es decir, tu siendo poeta crees que la carga académica afecta un poco tu producción creativa?

El poeta Antonio Cisneros dijo “Qué triste es ser letrado y funcionario”. La academia refrena, merma la índole torrencial, libérrima de un creador. A Lucho Hernández los académicos no le habrían permitido mascullar su íntimo fervor por Ezra Pound: “Qué tal viejo chesu má”. En mi caso, he hecho muchas cosas en mi vida, enseñar Quechua, por ejemplo, sólo para que la poesía siga siendo el centro de mi vida. Soy, pues, un letraherido.

¿Qué poetas te marcaron?

Todos. Conocí a Enrique Verástegui a los 15 años. Su primera gran poesía y, sobre todo, la pulsión con la que acometía la vida = poesía me subyugó. Lo alojé en mi cuartito de estudiante  en Arequipa. Cuando llegó a mis manos la Autobiografía de Gregorio Condori leía a Kundera y, desde entonces no sé si Kundera o Condori es mejor fabulador. En el libro que vengo preparando tengo un texto sobre estos dos narradores: uno iletrado, cargador de bultos, y el otro intelectual.

Habiendo tenido una vida cosmopolita, ¿la experiencia literaria de NY ha sido importante también para tu formación?

New York es estimulante para cualquier persona. Vivo en Greenwich Village y sé del glamour, de la vida cotidiana y de los súbitos rituales de los new yorkers. Plasmar esa experiencia con mi dicción andina es mi batalla diaria. Hace poco, la revista Latinlover me solicitó una crónica sobre mi experiencia de vivir en New York; aquí el párrafo inicial:

“Vivo en Greenwich Village, cerca del legendario pub The bitter end donde Bob Dylan fraguaba  la poesía oral en su garganta. Habito en el historic district por cuyas callejuelas y squares vagabundeó, ahíta de grass y crack, aquella banda de peregrinos irreductibles The beat generation comandados por ese viejo arcángel Allen Ginsberg. Frente a mi ‘ventana umbilical’ está Smalls el jazz club al que confluyen las mejores bandas underground de la ciudad y cuyos subyugantes jam sessions puedo percibir desde mi habitación donde generalmente interpolo Arcade Fire con Los Amaru de Tinta, Imagine Dragons con Condemayta de Acomayo. No muy lejos está el Café Wha? donde solían procrear en vivo el augur radiante Jimi Hendrix y la diva divina Janis Joplin. En un pasaje one way está Cornelia Street Café un sótano de live music & poetry donde una noche, cuando leíamos con mi traductora Lynn Levin, asomó su distinguido porte un bronceado caballero que no era otro que el actor Henry Winkler, el indócil Fonzie…”

A tu juicio, ¿cuáles son los tópicos más frecuentes en tu poesía? Por lo demás, siento que te has alejado del nativismo, del regionalismo, del indigenismo paternalista que se acusó a buena parte de los escritores y académicos del o interesados en el mundo andino…

El único tema del poeta –sujeto escindido- es configurar, juntar sus fragmentos dispersos. Así, escribo sobre lo mismo asediándolo de diversas formas; la renovación se urde a nivel formal, no de contenidos. Ahora me doy cuenta que mis libros albergan temas muy concretos de mi interculturalidad. Escribo arrebatado pero no impulsivamente. De esta manera desarrollé temas como la confidencia de los difuntos de mi tierra natal, a la manera de Spoon River de Edgar Lee Masters (Valle Sagrado), los mitos prehispánicos enlazados con los conjuros personales (Tunupa/El libro de las sirenas), la resistencia y subversión pictórica de los artistas andinos (La escuela de Cusco), la confluencia de los seres/ríos en un mar adentro que uno lleva (Avenida sol/Greenwich village). Estos son temas generalmente abordados por el ensayo o las investigaciones académicas; yo las encaré desde la poesía; desde el lenguaje mismo.

IMG_4605¿Qué significa la Escuela Cusqueña para ti? Sobretodo la del cine, la fotografía, la pintura… donde dieron grandes nombres. ¿Consideras que más bien en poesía y narrativa no se lució de la misma manera?

La pintura, la fotografía y el cine cusqueños fueron fundacionales en el Perú y Latinoamérica. Obviando Lima, aportaron su índole directamente al mundo entero. En mi opinión, la Escuela Cusqueña es el aporte pictórico más significativo de los Andes a la pintura universal. La literatura, en cambio, quedó relegada. Fueron Puno y Arequipa que aportaron parte de la vanguardia de la tradición poética peruana y latinoamericana.

En los últimos años el indigenismo en general ha sido muy golpeado, muy criticado, acusándolo de retrogrado y arcaico. Un buen ejemplo es La utopía arcaica. ¿Qué hay de positivo y negativo en el indigenismo a tu juicio? ¿Qué sigue vigente y qué es mejor superar?

Con honrosas excepciones, el indigenismo fue un selecto grupo de señorones blancos o mestizos que exaltaron las virtudes del indígena inmovilizado, fijado en el estereotipo del individuo melancólico, heredero de la gran cultura y valores inkas. Este movimiento aisló al individuo de su contexto real;  fue displicente con el indígena del presente. Algunos de ellos -como el poeta Andrés Alencastre- manejaban un doble discurso: el de los actos públicos (conferencias, foros internacionales), y del entorno privado donde seguían siendo patrones y terratenientes implacables. Alencastre, el poeta quechua más importante del siglo XX, murió ejecutado por una turba de campesinos que trabajaban en sus tierras. Conmovido por este ajusticiamiento popular, me interesé en estos discursos contradictorios y descubrí –para mí- a un extraordinario poeta, que a nivel de lenguaje llegó más lejos que Arguedas. En el 2000, el Municipio de Cusco y editorial Navarrete publicaron mi traducción y estudio de su primer libro Taki parwa.

La Utopía arcaica es el libro más riguroso y mejor documentado sobre Arguedas. Hay segmentos discutibles pero decir que Vargas Llosa urdió ese libro para desacreditar a Arguedas es baladí.

¿Arguedas es acaso el máximo exponente de la literatura indigenista en nuestra América? ¿O acaso el indigenismo es un nombre que no explica toda la obra de José María Arguedas? ¿A qué crees que se deba su éxito en la academia americana y del resto de América Latina, pero su éxito también con los lectores de media América –pese a que en vida quizás no fue todo lo valorado que merecía-?

Llamar “indigenista” a Arguedas es reducirlo a la mínima expresión; es propio de los usureros y avaros del lenguaje. Algunos académicos, expertos en prefijar y delimitar a machetazos los alcances, la relevancia de un escritor, se prodigan en dictámenes. Y así Carver o Bukowski son poetas del “realismo sucio” un galpón al que los críticos los confinaron. No hay derecho. Arguedas es un escritor, un poeta, un héroe cultural para sus lectores como lo son Kenzaburo Oe, Faulkner, Onetti o Rulfo.

Enseñas en NYU, quechua y literatura latinoamericana. ¿Cómo es la experiencia de ensenar quechua en NYC? ¿Consideras que desde la académica norteamericana se pueden hacer aportes importantes a la cultura andina de nuestros países?

El programa de Quechua de NYU no se limita a la enseñanza de una lengua ancestral proclive a las acciones concretas, no a la retórica y las frases hechas. No son cursos para multitudes; los estudiantes –graduados en su mayoría- provienen de las ciencias sociales –antropología, arqueología, musicología, estudios coloniales, lingüística, etc- focalizados en la región andina. Con ellos –estudiantes de maestría y doctorado, de Columbia, CUNNY, Rutgers, Princeton, NYU, Fordham- se ha logrado articular una creciente red de migrantes quechuablantes en New York, comprometidos en las actividades dentro y fuera del campus universitario. Hay, además, en CLACS un cuantioso archivo de audio y video, podcasts con testimonios, relatos orales, diálogos, entrevistas, videos, presentaciones orales, conferencias y hasta una conexión con un programa radial en quechua en el Bronx co-dirigido por un estudiante; vasto material -accesible al público- que no hay ni en Perú. Por otro, lado, algunos de los estudiantes egresados ya trabajan como instructores, como asistentes en Migraciones o como traductores-intérpretes en las cortes del distrito judicial de Queens, New Jersey.

Has criticado duramente –y agradecidamente también, por el hecho mismo- la publicación de El Quijote en quechua. Estoy de acuerdo contigo que su publicación ha sido visto más como un artículo suntuario para mostrar que una verdadera promoción de la mejor de la cultura hispánica al mundo andino. Ahora, ¿qué se puede hacer? Es posible la traducción de los clásicos al mundo andino? ¿o es mejor promover aún más la conversión al español de lo que queda de los quechua hablantes? Por cierto, estás de acuerdo con los que dicen que el quechua se está extinguiendo?

No he hecho retórica ni especulaciones con el tema de la traducción del Quijote al quechua, ni he sido duro. Señalé puntualmente –y con respeto- algunas de las incongruencias de esta traducción precipitada. Es una crítica mínima. En 8 años nadie dijo nada y Yupanqui pensó que su traducción había callado a todos. Vana ilusión. El silencio cundía de la indiferencia de los lingüistas, estudiosos y de los propios escritores peruanos. Son más de 50 años que nadie ha hecho un mínimo análisis de la poesía de Arguedas, desde el quechua. Los que apreciaron sus traducciones fueron minoría, allegados a su generación y entorno: Westphalen, Szyszlo, Eielson. En el Perú somos proclives a la celebración sin preguntarnos por qué celebramos. El hecho de que Vallejo sea un inmenso poeta no acalla que sea un novelista mediano.  La mejor manera de honrar la memoria de nuestros mayores es leyéndolos, confrontándolos; la indiferencia es infame. Cuando terminé mi ensayo sobre la traducción del Quijote le envié –antes que a nadie- al traductor, pero al cabo de unos días éste señaló en un periódico que mis observaciones no eran atendibles porque yo no era lingüista y porque no sabía escribir en quechua.

¿En qué idiomas sueñas?

En sueños puedo platicar con los perros, bromear con una ardilla de Washington Square Park, o mediar en la algarabía de los cuyes de la cocina de mi madre difunta. Cuando sueño no reparo en el léxico que artículo. El lenguaje proferido en lo sueños no es audible en la vigilia. Creo que fue Kurosawa que dijo ‘sólo cuando sueña el hombre alcanza la condición de un dios’.

En el pasado, claramente existía un desprecio a la cultura andina y quechua. ¿Consideras que ese desprecio ha disminuido o incluso desaparecido teniendo en cuenta todos los cambios culturales, políticos y económicos que ha sufrido el Perú? ¿Es decir, la inmigración del ande y la selva a la ciudad, el hecho que hayamos tenido y tenemos presidentes andinos o de descendencia asiática significa que el Perú es más inclusivo, menos racista?

Lo más desdichado que oí en mi vida fue el razonamiento de un ex-presidente peruano (el rufián juzgado por jueces rufianes) que dirime el conflicto minería/medio ambiente, desde su talante de mercader: “hay que derrotar a las ideologías absurdas panteístas que creen que las paredes son dioses…y el aire es dios, en fin… fórmulas primitivas de religiosidad, cuando se dice no toques ese cerro porque es un apu…deje Ud. que los que ahora viven se nutran o tengan trabajo en la inversión en esos cerros”. Cuando escuchas algo así confirmas en el siglo XXI que el desprecio arraiga en la soberbia, en la ignorancia, en la imbecilidad. “Y no hay remedio” vaticinó Guaman Poma.

¿Qué opinas de un libro como: La utopía arcaica de Vargas Llosa? ¿o el hecho que a Arguedas se le lea tanto en facultades de literatura como de antropología, linguística o sociología?

Esta pregunta ya la contesté; sería redundar.

¿Además de Arguedas, quiénes son en tu opinión los otros héroes culturales de la cultura andina?

Una tejedora de Chinchero, los agricultores de la cuenca del Vilcanota, un llamero, un balsero del Titicaca; Guaman Poma, Blas Valera, Gregorio Condori, Martín Chambi, Joaquín López Antay, Alfredo Torero, los líderes campesinos Emiliano Huamantica, Saturnino Huillca…

¿Estás de acuerdo con Arguedas, por ejemplo, cuando dijo que Vallejo pudo expresar genuinamente el alma andina, aún escribiendo en español?

La lengua en la que uno escribe es un albur, el sentimiento es intransferible. El Inka Garcilaso fue el primogénito de esta estirpe mestiza; Vallejo prohijó otros linajes y territorios. En Nueva York asedié el alma andina de ese Vallejo trashumante, trujillano, parisino y siempre, de Santiago de Chuco. El estudioso y traductor americano Joseph Mulligan me convocó para trabajar en el análisis lexicográfico y comentario del vasto registro de vocablos y expresiones quechuas que Vallejo interpoló en su poesía y, sobre todo, en su narrativa. Fue una experiencia gratificante. Nuestro mayor poeta no desdeñó la lengua nativa. Selected Writings of César Vallejo (Wesleyan Poetry Series) es el libro.

Fotos, portada y primer plano, Mani G.

Foto de Odi contra Fujimori, Eduardo González-Cueva.

Finalmente, Odi Gonzales con el poeta brasileño Ledo Ivo en Tenochtitlan, Mexico, DF,

 

Poemas de Odi Gonzales:

 

CANCIONES DEL ORGANISTA DE LA PARROQUIA

En sus moradas de hollín

y lumbre

mi anciano padre viudo

guarda desde ya

su ataúd listo

para el día final

 

Le acompañan allí

entre las ánimas y el Señor

de La Amargura

un par de gatos

el terno gris

la cama tendida,

 

su triste

espantapájaros de huerta

que en vez de ahuyentar

más bien

es asediado

por loros y palomas

del templo

(De: Valle Sagrado)

 

CAMINA EL AUTOR 

Un río

En mis ojos reteñidos de sangre

fragua un lodo

restos de aluviones seguidos

sedimentos

lava

 

Un río

 

En mis ojos discurren parcelas

huestes

por línea materna

familia numerosa

 

todo enterrado:

 

las veces que arranqué las canas

de las sienes de mi padre joven

el alma Vicente

 

Una manada de ciervos rojos en mis ojos

rojos

Y plantaciones de café

Pasturas naturales, zonas cocaleras

 

todo enterrado:

 

en las cuencas

abiertas por los aluviones

cunde el vocerío de las vendedoras de pan

 

turba

séquito de las bocacalles

 

todo enterrado:

 

el puro silbar de los pulmones de Bernaquito

asmático

el hermanito finado

de quien tuve que ponerme sus ropas

 

 

las herramientas-hechizo de mi padre carpintero:

gramil de a mil, sierras, garlopas que pulsaron sus manos

calientes

 

los blanquísimos sombreros con cintillo

azul oriente

sombreros de mestiza, galas de mi madre. Todo

enterrado

 

En mis orejas sucias / corral de llamas

niño andino

rebulle la carga

de los aluviones

 

Y surcos, terrones calcinados

por la úrea / pesticidas

suelos forrajeros

 

Todo enterrado

 

La dicción de los colibríes

disipa la niebla

de las cuencas bajas

 

(De: Avenida sol/Greenwich village)

 

 

MATRIMONIO DE DON MARTÍN DE LOYOLA 

CON DOÑA BEATRIZ ÑUSTA

                             Anónimo

 (Iglesia de La Compañía, Cusco)

En el bisel de mis labios

hay un lunar que mi marido

nunca vio

 

(Menuda y sobria

la novia posa

aquí

al centro

sin el pedestal

de los tacos altos)

 

Por siglos cuelga

bajo la bóveda coral de esta iglesia

mi ceremonia nupcial

con la farsa de un enlace imposible:

 

Con este matrimonio emparentaron entre sí

la real casa de los reyes incas del Perú

con las dos casas de Loyola y Borja

Exmos Señores grandes de primera clase

 

Me casé

mientras mis tropas guerreaban en Vilcabamba

y porque mi padre había pactado y se hizo cristiano

 

Un caso típico:

no hubo declaración de contrayentes

ni pregón de edictos

ni amonestaciones

 

En planos sucesivos

conforman el lienzo

tres grupos separados:

                                      el pintor

 

no pudo

cómo juntar a sus personajes

 

Aquí estoy en minoría

Soy

del linaje imperial de Yucay

 

Me subyuga

el parloteo de los loros

 

San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja

¿testigos de la boda?

piensan y viven en el lienzo

 

Vestido a la moda de los felipes

— sus manos tienen blancuras femeninas —

mi consorte galantea:

mas

no seré yo

la concubina que se ahorque

con sus trenzas

 

(De: La escuela de Cusco)

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: